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Qué tan bueno es cargar a los bebés

Qué tan bueno es cargar a los bebés

Qué tan bueno es cargar a los bebés

El contacto físico es muy importante para los seres humanos. Y para los bebés es vital; tanto como la necesidad de alimentarse y de respirar. La explicación es sencilla: los bebés vienen al mundo y necesitan madurar; a su tiempo.

Sin embargo, es muy com√ļn preguntarse qu√© tan recomendable es cargar a los beb√©s durante mucho tiempo.

La proximidad, que empez√≥ cuando se formaba en el √ļtero se desplaza cuando ve la luz, a los brazos de su madre o del cuidador que le brinde su cobijo y sus abrazos. Es una especie de reconocimiento a esa necesidad de continuar su presencia en este mundo mientras evoluciona, mientras madura y conoce su nuevo medio, mientras su cerebro realiza impresiones que le brinden estructuras de certidumbre y de tranquilidad para una posterior independencia. Si, independencia, y a su tiempo.

En brazos se favorece el desarrollo del bebé en todo sentido. Se trata de una necesidad sucesiva. Y evolutiva. Y es que el contacto le ayudará en sus avances emocionales, sociales, físicos; y promoverá el vínculo con los demás.
En algunos lugares del mundo, inmediatamente después del parto el bebé permanece en contacto con la mamá. No es infrecuente que el bebé llegue por sí solo al pecho.

Aunque es curioso, por no decir increíble, que en algunos centros hospitalarios todavía separen a los bebés de las mamás luego del parto y se los lleven a practicarles toda serie de valoraciones y procedimientos, desconociendo un espacio de tiempo mágico luego del parto en el que la oxitocina, la hormona del amor, se pone a trabajar reforzando el vínculo si no la molestan. Desconociendo que el cuerpo de la madre sigue siendo la casa del bebé, pero vista por fuera.

Esa proximidad facilita que un bebé recién nacido reciba el calostro a través de la lactancia, el cual le brinda protección contra enfermedades, además de alimento.

Los brazos adem√°s le otorgan al beb√© beneficios inimaginables, como el de normalizar su temperatura corporal, normalizar sus signos, los latidos de su coraz√≥n, la presi√≥n de sus arterias y su respiraci√≥n. Los ni√Īos en brazos lloran menos.

Las madres no se quedan atr√°s. La cercan√≠a con el beb√© facilita la producci√≥n de hormonas que dan inicio a la lactancia, a la involuci√≥n de la matriz que ha dado a luz, a la expulsi√≥n de la placenta. No es extra√Īo que las mam√°s que tienen en brazos a sus beb√©s sufren menos de melancol√≠a postparto y se sienten muy h√°biles para desempe√Īar sus tareas de mam√°.

Lo mejor de todo es que el contacto físico tiene beneficios que van más allá del nacimiento. Y también es curioso e increíble que todavía existan algunos que vean como inapropiada tanta cercanía, expresando su temor de que demasiados brazos resulten en bebés demandantes, dependientes y acostumbrados a ser cargados.

Cuando los bebés no se acostumbran a los brazos sino que los necesitan. Cuando lo verdadero es que esa necesidad de cercanía se vive manifiestando en todos los bebés que la reclaman con llanto cuando la ven lejana, y cuando están más que probados los beneficios mutuos que se reciben al estar cerca.

Y es as√≠ como el cuerpo humano tiene un dise√Īo propio para cargar, y para dar respuesta a un requerimiento natural, el de la cercan√≠a f√≠sica; cuando los brazos representan una entrada al mundo desde un sitio confiable que brinda la posibilidad de conocer, explorar y experimentar situaciones que le permitir√°n en el futuro hacerlo solo y de forma independiente, pero a su tiempo. Sin que nadie lo obligue, sin que nadie lo separe.